La etiqueta Profesional pegada al logotipo del magazine PC World, no sirve para que los profesionales de la informática la compren? Si la respuesta es Sí, entonces me quedan muchas dudas sobre la profesionalidad de los autores de los artículos, y en fin de cuentas del magazine como tal.

Los artículos originales de este magazine carecen de actitud profesional en cuanto tienen como interlocutor principal no a un profesional del sector informático, sino a una persona que de informática sabe poco o nada (¿quizá profesionales de otros sectores?). Ya hay muchas revistas de informática dirigidas a educar el público en general, mientras carecen referencias profesionales en Español, que se diferencien de las newsletters de empresa, a la vez que se distribuyan en los quioscos. Si volviese a comprar la versión española de PC World, sería justamente para encontrar esa profesionalidad que la pegatina hace suponer.

Tomemos el número de Septiembre de 2006. Todo el mundo sabe que comienzo y final de algo son lo que más cuenta, a nivel de impacto sobre el destinatario de ello.

El primer artículo, FALLO EN MODELO DE NEGOCIO de Jaime de Yraolagoitia, tiene toda mi simpatía por estar en favor de Internet como canal de distribución “legal” de contenidos audiovisuales. Poseo un videoclub desde el año 2000 y sé que la popularización de la conexión de banda ancha alrededor del año 2003 lo hizo un negocio obsoleto casi de un día para otro. El cierre en España de la cadena Blockbuster no es el reflejo de la piratería en este país, sino la primera señal de la vejez del negocio. En todo caso, aunque tenga pinta de un trabajo de investigación, que debería explicar hechos y comentar datos, en realidad el primer artículo no es más que una (prolija) opinión personal del autor, como hubiera podido ofrecerla un lector en una carta al director, siendo además una persona inexperta de los temas tratados.

El último artículo, GESTIÓN DE USUARIOS de Gonzalo Álvarez Marañón, tiene toda mi simpatía por parecerse tanto a los artículos informáticos que me publicaban a mí mismo en 1994 en Italia. Las vulgares imágenes de tamaño equivocado junto a la falta de organización visual del texto eran fallos comunes hace 12 años en una revista de serie B, cual era la donde yo trabajaba. En todo caso, lo que me ha molestado más de este artículo es el comienzo, que es enrevesado e inútil. Un artículo llamado “gestión de usuarios”, en una sección llamada “seguridad en bases de datos”, no es lo bastante específico como para suponer que el lector es al menos alguien con una cultura informática elevada? Finalmente el artículo requiere un esfuerzo considerable de concentración no para la comprensión sino para la re-organización del contenido: como un puzzle cuyas piezas bien mezcladas sólo han sido separadas según el color dominante.

En un artículo espero encontrar estas características: información desconocida, un punto de vista original, una explicación ejemplar y cristalina. Si no hay ni una, mejor no leer, y mejor no publicar.